Odontología a domicilio: innovación y cuidado

Por: / Fotografía : Cortesía Oralhome / Junio 2020

Las emergencias odontológicas en Colsanitas son atendidas a domicilio por profesionales capacitados equipados con tecnología de punta. Un servicio cómodo y seguro para los pacientes y los profesionales de la salud.

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las dos de la tarde de un miércoles de mayo, una paciente de Colsanitas y su familia recibieron en su casa al equipo de asistencia odontológica Oral Home, que presta el servicio de consulta odontológica a domicilio a los usuarios de la compañía de medicina prepagada. La paciente llevaba varios días con una molestia en uno de sus dientes.

El equipo que atiende este tipo de consultas generalmente está compuesto por dos personas: un odontólogo y un auxiliar, en este caso Juan David Cardona y Duván Pérez. Mientras el odontólogo les explica a la paciente y sus padres todo lo que va a suceder en su casa, el auxiliar se encarga de buscar un espacio de al menos 3 metros por 3 metros, y levanta allí un consultorio provisional, con capacidad para hacer desde una valoración común hasta radiografías y cirugías simples.

Habían llegado en una furgoneta equipada. Ambos traían puesta su indumentaria común, como la que usarían en un consultorio odontológico normal. Bajaron del vehículo una especie de maleta de campaña: aquello terminaría convertido en la unidad odontológica donde la paciente sería atendida. Además trajeron un compresor, es decir, el motor que va conectado a la energía y permite que los instrumentos funcionen y el agua fluya de manera permanente cerca de la silla, tal como sería en un consultorio odontológico. También llevaban tres cajas llenas de instrumentación debidamente esterilizada, empacada y rotulada.

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Además de la valoración inicial, esta unidad odontológica portátil permite realizar cualquier procedimiento, salvo aquellos que puedan ser considerados complejos por el odontólogo y deban ser remitidos a una clínica. Durante la pandemia por covid-19 están prohibidos los tratamientos estéticos, y se han detenido otros como la ortodoncia. Pero es común atender pacientes que requieran intervenciones como limpieza de infecciones, arreglar caries, extraer dientes, realizar limpiezas dentales, entre otros.

Unos cinco minutos pasaron mientras el equipo sacó del vehículo sus herramientas y se vistió con los nuevos trajes de protección frente al coronavirus que deben usar según el protocolo: esos vestidos blancos de plástico con protección de pies a cabeza que hemos visto en televisión y prensa en los últimos meses; una mascarilla (tapabocas) N95 sobre el tapabocas quirúrgico que ya traían puesto; una careta de plástico grueso y dos pares de guantes para cada uno.

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Una vez dentro de la casa y con el compresor conectado y encendido, el ruido se mezcló con el crujido de los trajes de plástico y las voces del odontólogo y la madre de la paciente. Cuando el equipo estaba listo y la unidad montada, se le pidió a la paciente que se lavara las manos y la cara con agua y jabón, y que hiciera buches con una mezcla de Yodopodivona y agua para proteger al profesional que la atendería, pues las medidas de protección van en doble vía: el equipo se asegura de prestar un servicio libre de riesgo de contagio de la nueva enfermedad tanto para los pacientes como para ellos mismos.

En cuestión de unos 20 minutos, la paciente estaba recostada sobre la camilla debidamente desinfectada, con unas gafas de protección y un babero, elementos utilizados siempre en este tipo de atención, y en el borde izquierdo de su boca tenía colgado el eyector, esa especie de manguera que succiona el agua utilizada durante el procedimiento. El agua que se utiliza viene limpia en una botella plástica sellada. Junto a ella viene otra botella vacía para depositar el agua desechada por la paciente, y de esa manera no dejar ningún residuo ni sustancia en su casa.

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Cardona y Pérez cuentan que antes de la pandemia atendían entre 10 y 12 pacientes por día, mientras que en este momento asisten entre 18 y 20 aproximadamente. Además, ambos consideran que, aunque la odontología tenía estándares seguros, en la actualidad tienen un reto mayor: reforzar las medidas de bioseguridad para los pacientes y los profesionales encargados de atender sus urgencias odontológicas.

Diez minutos después, la paciente había sido liberada de la molestia que le impedía comer, y el equipo se preparaba para volver a desinfectar y guardar la unidad odontológica, así como de asegurarse de que todos los desechos, junto a sus trajes de protección y mascarillas, estuvieran seguros en la bolsa roja que se llevarían consigo para ser depositados en un lugar seguro. Las caretas de plástico fueron desinfectadas y guardadas en una caja cada una, las herramientas volvieron a las cajas donde llegaron y la unidad odontológica volvió a recuperar esa forma similar a las maletas de quienes acostumbraban a hacer largos viajes por el mundo con todo lo necesario guardado en sus espaldas. Esta vez la intención del viaje no es el turismo, sino que es la respuesta de estos profesionales que se las han arreglado para garantizar una atención óptima de sus pacientes durante el periodo de aislamiento preventivo obligatorio.

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